Consultoria

El enigma de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial lleva entre nosotros más de 70 años. Como digital thinkers que somos, creemos que es nuestra obligación entenderla, comprenderla y… ¿usarla a nuestro favor? ¿Qué implicaciones tiene el hecho de que cataloguemos algo “artificial” como “inteligente”? Hay mucho debate en la actualidad sobre el uso de la inteligencia artificial (a partir de ahora, IA), pero… ¿qué es realmente la IA?

La RAE define la IA como la “disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico”.

En las últimas décadas, la IA ha copado notícias y titulares por hechos tan “sobrehumanos” como ganar al mítico ajedrecista Gari Kasparov en 1997, sentar las bases de uno de los mayores referentes sobre el actual machine learning (Siri y Cortana) o, más recientemente, realizar increíbles obras de arte digitales o textos dignos de un buen redactor. 

Algunos usos de la IA

Los usos de la IA son también varios, tanto por sectores como por sus aplicaciones:

?️En la industria pesada, los robots cumplen con aquellos trabajos que los humanos no pueden, ya sea por fuerza o por peligrosidad. 

?En el Servicio de Atención al Cliente, los chatbots han permitido mantener un servicio ininterrumpido para el consumidor, que tiene la posibilidad de resolver sus dudas a través de este bot. 

?️En el mundo de los juegos, desde el clásico Furby hasta los hiperrealistas videojuegos, el aprendizaje de los personajes NPC (Non-playable character) provoca que estos se adapten al comportamiento del jugador según sus acciones, sin seguir los mismos movimientos programados como se hacía antaño.

?En el sector automovilístico, con Tesla como referente con sus vehículos autónomos. Este último caso es uno de los que más debate ha generado en los últimos años, ya que la IA falló, y dicho error repercutió en daños físicos para seres humanos.

La fiabilidad de la IA

Es aquí, entre otros aspectos como la moral o el nivel de dependencia que tenemos de las máquinas (películas como Yo, Robot (2004), nos dan una visión más que pesimista a la hora de responder a esta cuestión), donde se genera uno de los principales debates que rodea a la inteligencia artificial: ¿hasta qué punto debemos confiar en la IA?

Se han visto grandes aciertos, pero también errores que no se olvidan fácilmente (chatbots proclamando soflamas nazis, máquinas autómatas perdiendo el control…).

La realidad, a día de hoy, es que la IA aprende a unas velocidades estratosféricas, pero sigue necesitando de una gestión y control por parte del ser humano que le resta un cierto margen de automatización. 

Y, en este punto, os proponemos que echéis la vista atrás en este corto post y os preguntéis: ¿habrá escrito este artículo una persona del equipo de contenido de Jelliby o habrán recurrido a una de tantas herramientas basadas en el uso de la IA para redactar ? ¿Hasta qué punto la personalización y humanización de un texto es palpable en un escrito?

Dejaremos una ventana abierta a la duda. Quizás, en las próximas publicaciones, sea más evidente la respuesta.